sábado, 30 agosto, 2025
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Una historia a través de fotos: llegaron de Baviera a la selva peruana en el siglo XIX y su vida quedó detenida en el tiempo

Juan Enrique Bedoya presentó en Fundación Larivière su antología llamada “Mi país no es Grecia”, entre las secciones de imágenes hay una que captura casas de estilo alpino del siglo XIX tomadas en la actualidad en el medio de la selva peruana y entre montañas. Cómo llegó ese diseño arquitectónico allí que parece dislocado de tiempo y espacio, es lo que PERFIL le consultó al fotógrafo cuya sensibilidad presenta capturas de un Perú cargado de emociones y paisajes no tan conocidos.

La sección dedicada a Oxapampa

A mitad del siglo XIX el presidente peruano Ramón Castilla abolió la ley de esclavitud y previamente había creado una nueva reglamentación de migraciones para promover la llegada de europeos al país, sobre todo para “poblar” zonas deshabitadas. Algo similar a lo que ocurrió en Argentina, pero en el siglo XX.

Sin embargo, esta historia funciona al revés. En Perú previamente la migración había sido de origen chino y en condiciones de esclavitud, por lo que con el fin de ocupar la selva peruana y de promover una migración distinta y que encubría una idea de “mejorar la raza”, convocaron a alemanes y austriacos con promesas que nunca se cumplieron.

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Una iniciativa que con cámaras fotográficas le cambia la vida a personas en situación de calle

“Esto coincidió con un momento de empobrecimiento de la zona de Baviera y de Tirol en Alemania, producto de las guerras”, contó Bedoya a PERFIL. Esa gente fue atraída con promesas de facilitación de tierras, inversión, de puntos de acceso, que nunca ocurrió.

Llegaron al puerto del Callao y allí fueron absolutamente abandonados. A pesar de eso, muchos de ellos emprendieron la peregrinación a esta tierra, que era la zona de cordillera en la selva, a pie. Algunos quedaron en el camino poblando distintos pueblos y otros siguieron camino donde no había nada, solo algunos pueblos originarios, pero muy pequeños”, relató el fotógrafo.

De 300 migrantes llegaron la mitad a fundar Pozuzo. “Muchos no pudieron sobrevivir a las condiciones de viaje porque es una zona de altura de la selva”, detalló. “Es un grupo migratorio que ha quedado aislado. Aislado territorialmente porque el acceso al lugar es muy complicado hasta el día hoy como aislado culturalmente. Es una de las pocas migraciones que nunca se integró la sociedad peruana”.

Una imagen de la época de los migrantes alemanes

“Una burbuja geográfica y de tiempo”

“Este grupo ha vivido aislado como una burbuja de tiempo y geográfica que es como una suerte de viaje en el tiempo”. Y eso es lo que aparece retratado en las fotos que se pueden visitar en la galería del barrio porteño de La Boca.

Es un espacio tan corrido de lugar y tiempo que hasta antropólogos e investigadores alemanes llegan a esa población buscando recuperar usos del lenguaje que se perdieron en la zona de Baviera.

“En el caso preciso de la arquitectura, que es lo que a mí me interesaba registrar, es ver cómo esta es una arquitectura construida en el tiempo a través de los procesos de memoria y de olvido. Porque es una arquitectura que se ha mantenido ya más de dos o tres generaciones, que es hecha a partir simplemente de los relatos familiares de los de los propios colonos o a través de la visión de postales o estos paisajes de la zona que hay en las cajas de galletas y latas. Entonces, es una suerte de arquitectura que de una manera rememora el pueblo, la zona de origen, la zona de Baviera, el Tirol, pero a su vez confundida con lo que con los estragos del tiempo y los procesos de olvido. Además, integrada a una geografía particular que hace como una suerte de descontextualización de esta idea originaria”, describió Begoya observando todo lo que guarda una imagen.

Va a desaparecer: Facundo de Zuviría y Juan Enrique Bedoya

Para conocer la obra de Bedoya este sábado 30 de agosto a las 17 Fundación Larivière presenta “Va a desaparecer: Facundo de Zuviría y Juan Enrique Bedoya”. En el marco de la exposición antológica “Mi país no es Grecia”, el artista Juan Enrique Bedoya conversará en sala con Facundo de Zuviría. Juntos dialogarán sobre sus intereses y procesos, los puntos de contacto y de diferencia entre sus tradiciones fotográficas, la fugacidad, el rescate de una memoria material, la ciudad y el territorio.

Caption

“Va a desaparecer” era el rótulo que el fotógrafo francés Eugene Atget colocaba al reverso de sus fotos del viejo París, consciente de los cambios que se avecinaban con la remodelación de la ciudad impulsada por el barón Haussmann. De algún modo, la obra de ambos artistas se articula en torno a una sensibilidad hacia una realidad en transformación (y desaparición), ya sea la ciudad de Buenos Aires o las frágiles huellas de una modernidad imperfecta —la carretera, la cultura material popular, entre otras—.

Actividad incluida en el bono contribución, sin inscripción previa.
Fundación Larivière (Caboto 564, Distrito de las Artes, La Boca)
Entrada general: $5.000

Gi

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