El presidente Donald Trump afirmó que Irán solicitó un alto al fuego, versión que fue rápidamente desmentida por Teherán. La apertura del estratégico estrecho de Ormuz se presenta como una condición central para Washington.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que Irán solicitó un alto el fuego en el conflicto que ya supera los 30 días, aunque manifestó que no lo aceptarán hasta que no liberen el estrecho de Ormuz. Horas después, desde Teherán negaron las versiones del mandatario estadounidense.
Según Trump, el pedido provendría del nuevo liderazgo iraní, al que describió como “menos radicalizado” que gestiones anteriores. Sin embargo, dejó en claro que Washington no tomará una decisión inmediata. En su mensaje, estableció un requisito central para avanzar hacia una tregua: la reapertura total del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el transporte de petróleo a nivel mundial.
“El nuevo presidente del régimen iraní, mucho menos radicalizado y mucho más inteligente que sus predecesores, acaba de pedir un alto el fuego a los Estados Unidos de América”, señaló Trump. Y advirtió: “Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado. Hasta entonces, ¡estamos bombardeando a Irán hasta la aniquilación o, como dicen, de vuelta a la Edad de Piedra!”.
Las declaraciones se producen en un contexto de máxima tensión, con bombardeos en curso sobre territorio iraní. Fuentes de Al Jazeera informaron que desde Teherán negaron las versiones de Trump minutos después de su publicación, desmintiendo la realización de cualquier tipo de pedido.
Por otro lado, la Guardia Revolucionaria Islámica aseguró que la situación en el estrecho de Ormuz permanece «firme y dominante» bajo su control, y agregó que dicha zona «no se abrirá a los enemigos de esta nación por las ridículas demostraciones del presidente de Estados Unidos».
El eje del reclamo estadounidense, la apertura del estrecho, refleja el impacto global del conflicto, especialmente en los mercados energéticos. El control de esta ruta marítima resulta clave para el abastecimiento de energía y para la estabilidad económica internacional. El escenario sigue abierto, condicionado a decisiones geopolíticas que trascienden el campo de batalla.
