El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha emitido un informe especial advirtiendo sobre un evento climático inusual para la época: una prolongada ola de calor que se extenderá durante los próximos días. El fenómeno, que afectará principalmente a las regiones norte y centro de Argentina, incluyendo la provincia y la Ciudad de Buenos Aires, se debe a la formación de un bloqueo atmosférico que estancará las condiciones de altas temperaturas.
Pronóstico de temperaturas elevadas
Según el organismo oficial, un frente cálido avanzará desde el norte del país, provocando marcas térmicas muy por encima de los valores normales para este período otoñal. Se esperan máximas que oscilarán entre los 32 y 38 grados Celsius en una amplia franja que abarca provincias como Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Córdoba, San Luis, Santa Fe y el noroeste bonaerense. Las temperaturas mínimas, por su parte, se mantendrán altas, entre 22 y 27°C, con una elevada sensación térmica.
Las zonas más afectadas
El alerta indica que los valores más extremos se concentrarán en las provincias de Formosa y Chaco, donde las condiciones podrían persistir hasta el próximo viernes, con termómetros que rozarán los 40°C. En la Ciudad de Buenos Aires, el pronóstico también anticipa una anomalía, con máximas de entre 29 y 30 grados durante toda la semana, lo que representa entre 4 y 5 grados por encima del promedio histórico para abril.
¿Qué es un bloqueo atmosférico?
Este fenómeno meteorológico ocurre cuando los patrones normales de circulación de la atmósfera se «estancan» o ralentizan significativamente durante varios días consecutivos. Se establece una zona de alta presión muy persistente que actúa como una barrera, impidiendo el paso de frentes fríos o sistemas de tormentas. El resultado es que un mismo tipo de tiempo, en este caso cálido y estable, se mantiene sobre una región de forma prolongada.
Recomendaciones ante las altas temperaturas
Frente a este panorama atípico, las autoridades sanitarias y el SMN instan a la población a tomar precauciones, especialmente los grupos de mayor riesgo como niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Entre las medidas principales se destacan: aumentar la ingesta de agua sin esperar a tener sed, evitar la exposición directa al sol en las horas centrales del día, consumir frutas y verduras, y preferir comidas livianas.
También se sugiere reducir la actividad física intensa, usar ropa holgada, de colores claros y de materiales frescos, y permanecer en espacios bien ventilados o con aire acondicionado. Se debe evitar el consumo de bebidas alcohólicas, con cafeína o muy azucaradas, ya que pueden contribuir a la deshidratación. Se recomienda prestar especial atención a los signos de agotamiento por calor o golpe de calor.
