viernes, 4 abril, 2025
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Diputados dio vía libre para que Milei encamine el país hacia otro desastre con el FMI

En una sesión convocada de manera express, Diputados aprobó este miércoles un cheque en blanco para que MIlei y Caputo negocien una entrega al FMI. La aprobación se logró con 129 votos positivos, 108 votos negativos y 6 abstenciones.

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El DNU 179/25 confirma que de aprobarse el nuevo Programa de Facilidades Extendidas se extiende por 10 años más el sometimiento económico y político al Fondo. Presionado por una situación económica cada vez más inestable, con subas en los precios, en los dólares paralelos y derrumbe en los “mercados”, el gobierno decidió enviar un DNU para que el Congreso le apruebe un cheque en blanco. Una resolución ilegal que va en contra de la Constitución y las leyes que obligan al poder ejecutivo a enviar al Congreso el conjunto de las condiciones cuando se trata de un crédito con un organismo internacional.

El DNU de acuerdo con el FMI es ilegal e inconstitucional. Todos los acuerdos con el Fondo terminan en desastres para el pueblo. Desconocimiento soberano de una deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta pic.twitter.com/sicJH3GwOw

— Christian Castillo (@chipicastillo) March 19, 2025

Una vez más la casta rescata a Milei al votar a favor de un nuevo endeudamiento con el FMI que va a impactar sobre la vida de millones de personas. No solo se sigue avanzando en le pago de una deuda fraudulenta, sino que ahora lo hacen sin conocer cuestiones elementales como el monto, las exigencias y el calendario de pagos. Una nueva estafa a gran escala contra las mayorías trabajadoras que ya sufren hace 7 años las consecuencias del acuerdo de 2018 de Macri. En especial contra los jubilados que fueron la variable central del ajuste; sufrieron hasta al presente una caída del 22% en los haberes durante el gobierno de Javier Milei.

De esta manera el gobierno decreta que los fondos que lleguen se usarán para dos fines. El repago de deuda previa «las operaciones de crédito público celebradas en el marco del Programa de Facilidades Extendidas de 2022 cuyo vencimiento opere dentro de los cuatro años de la suscripción del acuerdo». La deuda que reestructuró Guzmán bajo el gobierno del Frente de Todos, sin siquiera investigar, un acuerdo votado en el Congreso. Y también para la cancelación de «las letras intransferibles en dólares en poder del Banco Central», un punto que abrió una polémica.

Milei pasó de querer cerrar el Banco Central a explicar en los medios que este acuerdo permitirá el saneamiento del balance del BCRA, necesario para mantener la inflación baja. También defendió que este acuerdo no implica aumento de la deuda total, ya que se cancela deuda del Tesoro (letras intransferibles) en manos del Central. Otra falacia de este gobierno, el desembolso de fondos frescos que servirá para fortalecer reservas, aumentará la deuda externa. Además, lo que no dicen Milei ni Caputo es que se cancelará deuda intra sector público en pesos con dólares, cambiando el acreedor que ahora será el FMI. Esto implica aumentar el pasivo exigible, con un acreedor externo al que se le dará un mayor poder de negociación y que cobrará una tasa de interés mucha más alta que la actual (1%). Según lo informado por el Secretario de Finanzas, Pablo Quirno, esta sería cercana al 5,63% anual.

Eso no es todo, lo más importante es que no está garantizado que no vuelvan usar esos dólares para financiar la fuga de capitales. En 2018 el mismo Caputo supuestamente tenía prohibido utilizar los dólares del Fondo en el mercado de cambios, pero lo hizo igual y a gran escala para favorecer a los grandes bancos y fondos buitres.

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La aprobación de este DNU –sin conocer la letra chica- le da vía libre al gobierno para terminar de cerrar esta nueva entrega al capital financiero internacional. Se trata de otro fraude contra las mayorías sociales. Caputo busca ganar tiempo y llevar cierta calma al nerviosismo en los «mercados» que se viene expresando en un aumento considerable de los dólares paralelos, sólo el MEP paso de $1229 a $1286 en la última semana. Pero el acuerdo no está aprobado por el directorio del Fondo, no se hay fecha tentativa y no se conoce el monto del mismo, y esto si disparó las expectativas de devaluación, principalemnte en las operaciones de dolár futuro.

Seguramente desde el gobierno esperen que con la aprobación de este DNU se logre disiparar la posibilidad de corridas cambiarias. En los últimos días el desarme de posiciones en pesos de bancos y exportador que se fueron al dólar explicaron la suba de los paralelos. Lo hicieron a pesar de las las continuas ventas de dólares del Central para amortiguar este salto. Caputo sigue quemando reservas -u$s1.000 millones en sólo 4 días- para permitir la salida de los especuladores, mientras la brecha crece aun con cepo, los efectos de estas subas se sentirán en los precios. Así como la baja de la inflación se consiguió a cambio de hundir la economía, el consumo y planchando salarios y jubilaciones, la falta de inversiones a pesar de la entrega que significó el RIGI muestra desconfianza por parte de algunos sectores empresariales. Milei vuelve a pedirle ayuda al FMI porque las cosas no van bien, en un contexto global que agudiza las contridciones de la economía argentina por la política arancelaria de Trump.

Una historia de catástrofes con el FMI

La relación de Argentina con el FMI cruza toda la historia del país en las últimas décadas y su intervención fue un factor clave para atacar las condiciones de vida de la mayoría de la población. Los 23 acuerdos con el Fondo con mayor o menor trascendencia tuvieron por objetivo reforzar el sometimiento del país a los intereses del gran capital internacional, aplicando sucesivos planes de ajuste y saqueo de los recursos nacionales.

Fue durante el gobierno militar de la Revolución Fusiladora, bajo el mando de Pedro Eugenio Aramburu, que el país ingresó al FMI. Una pesada herencia que ningún gobierno posterior cuestionó. Es con la dictadura genocida que el peso de la deuda con el Fondo se vuelve determinante; se firman dos acuerdos uno en 1976 y otro al año siguiente. Son planes brutales, abiertamente contra las grandes mayorías: “disminuir el salario real, disminuir el poder de los trabajadores” pusieron por escrito.

Si contrastamos la situación de la clase trabajadora con la existente en 1974, los datos son concluyentes. Las estimaciones sobre la evolución de largo plazo del poder adquisitivo del salario muestran que el mismo es hoy poco más de la mitad del que llegó a tener en aquél entonces. El trabajo no registrado se elevó de un 20 % de los asalariados (y de un 15 % del total de los empleados) hasta un alrededor de un tercio de los trabajadores ocupados.

Bajo el gobierno de Alfonsín en febrero de 1989 el Fondo Monetario suspende el envío de fondos, agudizando la crisis económica y la hiperinflación. El porcentaje de personas viviendo bajo la línea de pobreza pasó del 25 % al 47,3 % entre comienzos de 1989 y octubre del mismo año. La crisis fue cerrada por Menem y Cavallo mediante un fuerte plan de “shock”, con privatizaciones y despidos generalizados (alrededor de 500.000) en el sector público y la “ley de convertibilidad” que ataba el precio del peso al dólar.

Los nuevos dueños de las empresas privatizadas, los bancos y sus socios locales fueron los grandes ganadores del plan “neoliberal”. Junto con ellos, las multinacionales imperialistas profundizaron su peso en el país comprando agresivamente empresas locales. El Fondo tuvo un rol central dentro del plan Brady impulsado por Estados Unidos, para aumentar el peso de los capitales norteamericanos en todo el continente, siendo Argentina uno de los ejemplos más claros.

Durante el gobierno de Menem y hasta el final de la Convertibilidad es el momento de la historia en el que Argentina está más años bajo acuerdo con el FMI. A fines de 2000 se acuerda el Blindaje, con intervención del FMI, a los pocos meses el Megacanje; operaciones marcadas por la ilegalidad y el fraude. La crisis de 2001 es uno de los ejemplos más claros del fracaso de los planes con el FMI. En ese momento, el Fondo decidió retener un desembolso crucial de 1.260 millones de dólares, lo que precipitó el default de la deuda y la caída del gobierno de la Alianza.

El PBI cayó un 12 % mientras la desocupación trepó a un 25 %. Antes del llamado “corralito”, los bancos salvaron a los grandes inversores que fugaron activos, y desfalcaron luego el ahorro de las clases medias. El peso fue devaluado en un 200 % de un golpe y con la “pesificación asimétrica” Duhalde salvó a las empresas y compensó a los bancos, haciendo retroceder un 30% el poder de compra de los salarios en un solo año. A su vez, para octubre de 2002, la población bajo la línea de pobreza llegó a un impactante 57,5 %.

En 2018, el gobierno de Mauricio Macri firmó un acuerdo stand-by con el FMI por 57.000 millones de dólares (de los que finalmente entraron 44.000 millones), el más grande en la historia del organismo. Este acuerdo fue impulsado por la administración de Donald Trump para apoyar la reelección de Macri. Sin embargo, el plan fracasó rotundamente. El FMI permitió que los fondos se utilizaran para financiar la fuga de capitales, algo que está prohibido en sus estatutos. Durante el gobierno de Macri, la fuga de capitales alcanzó los 86.000 millones de dólares, lo que dejó al país en una situación económica crítica.

El nuevo acuerdo que buscan Milei y Caputo es parte del capítulo abierto por Macri y continuado por Alberto Fernández, Martín Guzmán y Sergio Massa, quienes avalaron el plan de Facilidades Extendidas y realizaron uno nuevo para en los hechos extender sus plazos. Al ajuste por la vía de la inflación del gobierno peronista para seguir pagando la deuda, el oficialismo actual pretende agravarlo sometiéndose a nuevas condiciones regresivas del FMI.

No al FMI

En los últimos tres meses el Banco Central vendió 2 mil millones de dólares, según un informe de Fundación Capital, dólares para evitar saltos en la brecha entre el oficial y los paralelos, sacrificando reservas. Esta desconfianza en los “mercados” sobre el plan de Milei se potenció luego del criptogate de $LIBRA y las distintas denuncias judiciales al presidente, tanto en el país como en EE.UU. La “guerra comercial” iniciada por Donald Trump complican la situación económica.

Ante este escenario y la falta de dólares para afrontar nuevos vencimientos en moneda extranjera, el gobierno estuvo acelerando las negociaciones, para llevar alguna “buena” noticia a los grandes grupos económicos. Si bien el gobierno cuenta con el aval de la administración Trump, los puntos grises que habrían demorada la decisión del organismo que lidera Kristalina Georgieva son: devaluación y cepo cambiario. El dólar barato es uno de los pilares del plan del gobierno, junto al atraso de salarios y jubilaciones.

Milei busca un nuevo acuerdo con el aval de los diputados que le vienen garantizando la gobernabilidad, al aprobar el DNU este miércoles. Una nueva gran estafa que promete más motosierra lo destinado a jubilaciones, salud y educación. También a la obra pública e infraestructura con las catastróficas consecuencias que ello trae, se evidencia en lo sucedido en Bahía Blanca. Todo con el único fin de pagar una deuda odiosa, y responder a los lineamientos del capital financiero internacional.

Para terminar con este ajuste hay que poner un freno a esta nueva entrega que preparan Milei, Caputo, el FMI, los empresarios y la casta política. Abajo el acuerdo con el Fondo, no al pago de la deuda odiosa. Preparemos la más amplia movilización en las calles para enfrentar estas políticas de ajuste y enrega.

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